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Puntos a favor y en contra de las pautas

Con la propuesta oficial, los sectores dinámicos y medios tienen crecimiento de salario real; no así aquellos que están en dificultades.

Economista Juan Manuel Rodríguez. Foto: Archivo El País

Para el Ec. Juan Manuel Rodríguez, experto en Relaciones Laborales, los lineamientos propuestos por el Poder Ejecutivo para la negociación colectiva y con el escenario de inflación trazado, aseguran crecimiento real para los salarios de los sectores denominados “dinámicos” y “medios”. No así para los sectores considerados “en dificultades”, que perderían levemente poder adquisitivo. Si la inflación fuera mayor, también dejarían de tener incremento real los sectores “medios”. Paralelamente, sostiene que es muy difícil de instrumentar el sistema de calificación de las empresas en las tres franjas mencionadas. Desde el aspecto formal, considera que no es una discusión relevante el tema de la desindexación y advierte que un punto de fricción con los sindicatos es que los correctivos se apliquen recién a partir del segundo año del convenio. Sostiene que si el gobierno flexibiliza ese punto, puede obtener una aceptación de la central sindical al resto de la fórmula presentada. Respecto de los empresarios, precisó que el incremento en los salarios sumergidos (que puede llegar al 35% real en tres años) es lo que más les preocupa. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Qué impresión le merecen los lineamientos del Poder Ejecutivo?

—Son herramientas que, en tanto formato de convenio colectivo, no es la primera vez que se proponen en Uruguay. Anteriormente, habían sido presentadas a propuesta del Ministerio de Economía y no fueron aceptadas, salvo por unos pocos grupos de actividad que tomaron el formato pero cambiaron la cifra de aumentos que se incluye en la tabla. Eso fue en 2012; la mayoría de los sectores aceptó la otra propuesta que se había presentado por parte del Poder Ejecutivo, originada en el Ministerio de Trabajo, que apuntaba al formato más tradicional, de inflación esperada, correctivo y crecimiento.

La diferencia de 2012 con esta ronda es que ahora hay una sola propuesta. Y esto lleva a discusiones que a mi juicio, no son las relevantes. Como por ejemplo el tema de la desindexación.

—¿Por qué considera que no es relevante?

—Desde el punto de vista formal, cuando se indexa algo se asocia a un indicador, en este caso el IPC. Formalmente el indicador aquí no aparece, por tanto se podría decir que aquí no hay indexación. Ahora, cuando alguien formula la tabla que está contenida en la propuesta, toma en cuenta cuál va a ser la inflación esperada. Con lo cual, implícitamente la tabla se confecciona con lo que se aguarda que sea el comportamiento de la inflación, sin explicitarlo. Si quien armó la tabla tuvo en cuenta esa evolución, alguien puede decir que está “indexada”. Es por eso que considero irrelevante la discusión sobre ese punto, sin dejar de asumir lo importante que es si los preciso evolucionan por encima o por debajo de la inflación y sus consecuencias.

Correctivos.

—¿Qué otro cambio entiende clave en la propuesta actual?

—La otra cosa que vale la pena atender es algo que no resulta menor para quien ha estudiado los temas de la negociación colectiva. Y es que los correctivos se ponen dos años después del primer aumento. Esto significa una incertidumbre grande en los dos primeros años del convenio. Porque si bien es cierto que el gobierno no quiere que la inflación evolucione por encima de las metas, tampoco lo quiso en el pasado y en la mitad de los años de gobierno del Frente amplio la inflación superó el 8%. Y si ocurriera, con los correctivos tan retrasados en el tiempo que comenzarían a operar en el inicio del tercer año, genera muchas dudas, y por supuesto, la oposición sindical.

Por otro lado, usar como criterio para ajustar los salarios la inflación esperada, fue formulado y propuesto en el año 1986 al Pit-Cnt. Y la central sindical lo aceptaba siempre y cuando, si la realidad era distinta de lo proyectado, el valor se corregía. Como el gobierno de entonces no estuvo de acuerdo, el movimiento sindical tampoco acompañó la propuesta. Cosa que cambió cuando llegó el Frente Amplio al gobierno porque se incluyó el correctivo al fin de cada período del convenio. Por tanto, es una discusión muy vieja en Uruguay, donde siempre hay una búsqueda de parte del movimiento sindical de tener una garantía para el caso que se dispare la inflación.

—El Pit-Cnt no acompaña que los correctivos se hagan a los dos años. ¿Entiende que puede haber flexibilidad en esa materia?

—Creo que sí, ya que no existe fundamentación para hacerlo de esa forma. Porque no es el objetivo del convenio, ni es el resultado que se da en la mayoría de los casos, según mis cálculos, que haya una reducción del salario real.

Escenarios.

—Usted estudió los posibles escenarios aplicando esta propuesta del gobierno. ¿Cuáles son los resultados?

—Los aumentos en la tabla que se presenta para los ajustes salariales separan sectores “dinámicos”, que crecen más del 4%, “medios”, que crecen entre 0 y 4%, y los que están “en dificultades”, que se reducen, tienen problemas de desempleo, etc., con lo cual el cálculo hay que hacerlo para cada uno de ellos y tomar un valor de inflación.

Para la primera simulación que hice utilicé la inflación esperada que en principio se tomó en cuenta para estos lineamientos. 7,7% el primer año, 7% para el segundo y 6,5% para el tercero.

—¿Qué resultados se desprenden de ese trabajo?

—Para los sectores “dinámicos”, en todos los semestres el salario real crece casi un punto porcentual, con lo cual el salario real del último semestre frente al último previo al convenio, o sea a junio 2015, es 5,4% superior.

Los sectores “medios” crecen medio punto por semestre, y el del último año es aproximadamente 2,5%. Y para los sectores “en dificultades”, se observa una tendencia descendente, leve pero continua en todo el período. Con lo cual llegan al último período con una pérdida real de salario de 0,9%. En este escenario el correctivo no opera en ningún caso y tampoco opera la “cláusula gatillo”, porque la inflación no llega al 12%.

Luego confeccioné una segunda simulación, donde tomé una inflación de 8% para los tres años.

—¿Por qué esa cifra?

— No es arbitrario. Primero porque la inflación acumulada doce meses a junio es 8,53%. Y si uno toma las cifras de inflación de años pasados, en muchos períodos la inflación supera ese nivel, como decíamos antes. Esta simulación, para el caso de una inflación superior a lo que se espera, en los salarios “dinámicos” el salario real crece un punto y medio en los dos primeros años y luego se estanca. El resultado final es 3,1% superior al semestre previo al convenio. Por tanto, aún con la inflación por encima de lo previsto sigue habiendo recuperación salarial en estos sectores.

Disparidad.

—¿Qué pasa en los sectores “medios”?

—Hay crecimiento en el primer año, congelamiento en el segundo y descenso en el tercero. El resultado es que prácticamente el salario es apenas 0,3% superior al inicio del período. Para los sectores “en dificultades” aparecen los principales problemas, porque si ya había una caída con una inflación más baja, en este escenario eso se acentúa. Y aquí opera lo siguiente, como los crecimientos de salarios son muy bajos, con una supuesta inflación del 8% es el único caso en el que opera el correctivo en el segundo año. Como resultado final, pese a todo, nos da 1,6% de caída.

—El Pit-Cnt ha argumentado que este esquema de aumentos nominales es una “mala fórmula” para los trabajadores…

—Eso, en los sectores “en dificultades”, se confirma. En los sectores “medios”, con la inflación esperada hay un crecimiento y si llega al 8% se estanca. Mientras que para los sectores considerados “dinámicos” hay aumento real en ambos casos. No es cierta la afirmación que con estos lineamientos hay decrecimiento de salarios generalizado. Tampoco es cierto que estas pautas signifiquen que los salarios nunca van a decrecer.

El Pit-Cnt generaliza; el problema es que una cosa es lo que se intuye y otra lo que dan los números realmente.

Flexibilidad.

—¿Usted opina que el Pit-Cnt mantendrá su negativa de plano a las nuevas fórmulas propuestas?

—Creo que si el Poder Ejecutivo acepta alguna flexibilización, es muy probable que el Pit-Cnt termine aceptándolo como una base de negociación, en un escenario tripartito donde hay un voto del gobierno, otro de los trabajadores y otro de los empresarios.

—¿En qué puede flexibilizar el Poder Ejecutivo?

—Dos aspectos. El primero que haya correctivo al fin de cada período. El segundo es que los ajustes en lugar de ser dos ajustes semestrales en el que se distribuye el aumento anual que está en la tabla, se haga un aumento sólo, de vigencia anual. Esto realmente implica un crecimiento del salario real.

Según mis cálculos, habría un crecimiento promedio del salario real en dos puntos para todo el período. Por tanto, la caída que se observa en los sectores “en dificultades”, que mostré en los dos escenarios, se eliminarían.

Sumergidos.

—Hay otro tema que es importante, relativo a las remuneraciones propuestas para los salarios más sumergidos…

—Ese es un asunto muy delicado. Los lineamientos prevén dos tramos de “sumergidos”: entre 10.000 y 12.000 mil pesos, y los que están entre 12.000 y 14.000 pesos. Para los del primer tramo, habría un aumento del 3,5% cada año que se acumularía al aumento general del sector en el que corresponda. Y para la segunda franja son 2,5% cada año.

Si acumulamos en los tres años, sería respectivamente aumentos de 10,3% y 7,7%. A eso, insisto, hay que sumarle el aumento de acuerdo con el nivel en que se ubique su rama de actividad: dinámico, medio o en dificultades. Hice mis cálculos con un valor promedio, solamente como referencia: la acumulación de los aumentos de los sectores (8,5%, 8% y 7,5%) en los tres años da 26%. A esa cifra hay que sumarle los aumentos por salarios “sumergidos”. Esto nos da un 35% y un 30% según las dos franjas.

Significa que quienes ganaban entre 10.000 y 12.000 pesos, van a quedar entre 13.890 y 16.677. Y los salarios que están entre 12.000 y 14.000 pesos llegarán a una escala entre 16.284 y 18.998 pesos.

—El Pit-Cnt demanda que no haya salarios inferiores a 15 mil pesos…

—Y esto se acerca bastante a ese reclamo. Y en algún sentido es más que lo que pide el Pit-Cnt. Pero por supuesto que la propuesta no gusta al sector empresarial, particularmente en el comercio y algunos servicios. Es el elemento que, visto desde el lado empresarial, implica la mayor preocupación. Implica un esfuerzo muy grande, estamos hablando de una suba real de 35 por ciento en tres años.

Hay algo más: en un pequeño cuadro que aparece en la presentación de estos lineamientos que entregó el Poder Ejecutivo, dice que esto corresponde a 40 horas semanales. Por tanto si alguien trabaja 48 horas semanales, es un 20% más y si trabaja 44 se debe añadir un 10%.

Masa salarial.

—Asociar el crecimiento del salario real con el incremente del producto, como pretende la central sindical en otra de sus reivindicaciones, ¿no es erróneo?

—En realidad, no debería tomarse el salario sino la masa salarial. El tema es que esa formulación que hoy hace el Pit-Cnt viene de propuestas hechas por el gobierno en períodos anteriores, no hace más que tomar aquello que se le dijo no hace mucho tiempo.

Por otro lado, que el producto bruto interno crezca 3%, no significa que en cada uno de los sectores crezca en forma similar, por tanto otorgar un aumento de 3% a todos se produce un desajuste, porque la incidencia del sector en el producto no es la misma que la incidencia de un sector en el total de la masa salarial del país.

Sería igualar realidades diferentes, y no iría de la mano con lo que legítimamente le toca a cada uno, que en algunos casos puede ser más y en otros menos.

Productividad, fuera de la discusión.

—¿La división de las empresas en esas tres categorías de las que hablamos no resulta problemático?

—Es un problema, no solamente lo que significa ponerse de acuerdo en qué franja está cada sector, definir quienes están en dificultades y asumir aquellos que están en un mejor momento. ¿Y qué pasa si las condiciones cambian?

Ahí la propuesta no da soluciones. Además, existen 220 ámbitos de negociación de consejos de salarios en Uruguay y no se cuenta con información pública para todos ellos.

Por ejemplo para el sector comercio y Servicios no hay relevamientos oficiales, deberíamos tomar la encuesta trimestral de la cámara empresarial del sector, ¿y el movimiento sindical lo aceptaría? Falta mucha información tan detallada como la cantidad de consejos de salarios.

Por otro lado hay casos en que la información existe, como los que están incluidos en los rubros CIU (Clasificación Internacional Uniforme), ¡pero están agrupados de distinta forma que en los consejos de salarios! Por tanto no se pueden usar como base. Falta información objetiva, allí ya hay un gran problema.

—¿Y qué pasó con la productividad en estos lineamientos?

—Hay una mención al pasar, simplemente, en el texto divulgado hace dos semanas.

Es que la negociación colectiva se convierte siempre en una discusión acotada y limitada a la inflación y los precios y no hay una mirada en perspectiva del tema salarios.

Si uno se preocupara que la productividad creciera en los sectores, cosa que no está planteada más que en una mención donde se dice que “puede” haber acuerdos por productividad, los incrementos salariales podrían ser muy superiores a los planteados.

Y si uno no trabaja en la productividad, a largo plazo no está trabajando en la consolidación del empleo, de la estructura productiva y tampoco en la consolidación del salario.

Lamentablemente en la negociación salarial en Uruguay la productividad nunca se pudo incluir en forma contundente, probablemente porque cada vez que se intentó hacer, se hizo mal. Y así, se mató la idea…

Ficha técnica.

Juan Manuel Rodríguez es Licenciado en Economía en la UdelaR, especializado en ingresos en Prealc-OIT en Santiago de Chile. Se doctoró en la Universidad Católica de Buenos Aires.

Fue asesor económico del Pit-Cnt (fines de los ochenta) y el primer director del Instituto Cuesta Duarte de la central sindical, entre 1989 y 1993. Desde 1995, es Director del Instituto de Relaciones Laborales de la UCU, y docente de Economía Laboral y Relaciones Laborales.

Fuente: Diario El País

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